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Enoeventos: reuniones y viajes de incentivo en torno al vino

Enoeventos: reuniones y viajes de incentivo en torno al vino - Revista EventosEl crecimiento de la industria chilena del vino ha generado en los últimos años un auge del enoturismo, actividad muy atractiva tanto para chilenos como para extranjeros. Cada día más personas se animan a conocer la gran cantidad de viñas y bodegas que, en un territorio también cada vez más extenso del país, muestran a los visitantes sus plantaciones y procesos, destacando aquello que las hace especiales.

Las más tradicionales de los valles del centro de Chile, pero también las nuevas viñas de los lugares más extremos del Norte y del Sur –valles de Elqui e Itata–, han desarrollado interesantes programas para los visitantes, generalmente turistas que desean conocer la mayor cantidad de aspectos relevantes de la cultura de cada localidad y amantes del vino chileno que buscan ampliar la experiencia que tienen de este.

En los años que tienen las denominadas rutas del vino, que reúnen a grupos de personas para hacer circuitos por varias viñas de un mismo valle, las experiencias creadas para los visitantes han ido evolucionando a medida que crece la demanda por estos recorridos. De esta manera, si en un comienzo el enoturismo estuvo reservado a viajeros particulares, en la actualidad el turismo de reuniones tiene en los enoventos un nicho cada día más relevante.

Vino desde el Norte

Si en el pasado, los valles de Elqui y Limarí se identificaron únicamente como el territorio del pisco chileno, hoy en día albergan también una importante actividad vitivinícola. Frontera norte del vino, el verde de sus viñedos contrasta con la aridez de los cerros que los encierran. Allí se desarrollan cepas como Syrah, Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Pedro Ximenez.

Enoeventos: reuniones y viajes de incentivo en torno al vino - Revista EventosA pocos kilómetros al norte de Santiago las viñas de Choapa y Aconcagua ofrecen experiencias diversas asociadas a sus vinos. Aunque el primer valle es más joven que el otro en cuanto a trayectoria, ambos están preparados para hacer recorridos a grupos. Es el caso de las viñas Choapa, en Salamanca, y San Esteban, en Los Andes, que son ejemplos claros de ello. Mientras la primera tiene dos tours para este tipo de visitantes, la de Aconcagua ha diseñado circuitos para el conocimiento de sus procesos además de actividades outdoor, como cabalgatas y cicletadas por la viña y sus alrededores.

Muy cerca de Santiago

La experiencia del vino tiene numerosas opciones cerca de la capital, en los valles del Maipo y Casablanca. Dentro de la misma urbe, la viña Santa Carolina posee una casona patrimonial y ofrece su bodega para cenas y otros eventos, mientras otras como Cousiño Macul en la precordillera reciben grupos de visitantes. Pirque, extremo suroriente da Santiago, reúne importantes viñas como Concha y Toro que reciben una gran cantidad de visitantes, de manera particular y en grupos.

El Maipo tiene en su recorrido hacia el mar una gran cantidad de viñas mayormente productoras de tintos clásicos, en las localidades de Huelquén, Isla de Maipo, Talagante, Melipilla y otras, que están muy bien preparadas para atender a numerosos turistas atraídos por la cercanía con la capital. Algo similar ocurre con Casablanca, de célebres cepas blancas además de Pinot Noir y Syrah, que a la orilla de la ruta que une a Santiago con Valparaíso posee variados y atractivos restaurantes, donde se deleitan viajeros de paso lo mismo que grupos en organizadas reuniones y festejos corporativos.

Tradición y modernidad

Una buena parte de las viñas de la zona centro sur del país se asocia a casas patronales que guardan las tradiciones del llamado Chile profundo, con una cultura campestre muy arraigada. En las ciudades de Talca y Curicó, o en Santa Cruz y San Javier, así como en otras localidades de esta zona, los visitantes que recorren las rutas del vino se llevan como recuerdo imborrable, junto con el sabor de los Cabernet Sauvignon más clásicos y los buenos Carménère, la imagen típica del campo chileno. Tanto tras sus visitas guiadas a las viñas como luego de las reuniones de negocio y corporativas en que han participado.

Al mismo tiempo, el auge del enoturismo y de las viñas que producen vinos iconos ganadores de medallas y altos puntajes en publicaciones especializadas ha hecho que la industria se modernice, tanto en la tecnología aplicada a sus procesos como en la infraestructura de sus bodegas. Desde fuera de Chile llegan conocedores deseosos de visitar estas instalaciones, entre las que destacan las de VIK, en San Vicente de Tagua Tagua (Cachapoal), Lapostolle y Montes en Apalta (Colchagua). Lugares como estos son contenido recurrente de grupos de incentivos, como lo son también restaurantes como el de Viña Miguel Torres en Curicó o el de Viu Manent en Santa Cruz. Caso aparte son los museos, observatorios y otras instalaciones que posee la Viña Santa Cruz en Lolol, donde llegan numerosos grupos a realizar las más variadas actividades en torno al vino.

Fuente: Destinos MICE en Chile

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