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El nuevo valor de los Viajes de Incentivo

El nuevo valor de los Viajes de Incentivo

Pilar Cáceres, CEO de Toogo

Más personalizados, emocionales y medibles, los programas de viajes de incentivo evolucionan desde el simple premio hacia una herramienta estratégica de cultura y negocio. Pilar Cáceres, CEO de Toogo Experience, explica por qué la clave actual radica en diseñar desde el propósito y con foco directo en las personas.

Durante años, este recurso se entendió bajo una lógica simple: meta cumplida, premio entregado. Aunque vigentes, las exigencias actuales van más allá. Las compañías buscan que la experiencia reconozca el desempeño, fortalezca el sentido de pertenencia, conecte equipos y deje una huella duradera.

“Hace algunos años el foco estaba puesto principalmente en el destino. Eso cambió completamente: ahora las empresas buscan experiencias con sentido, personalizadas y memorables”, afirma Pilar Cáceres. Ya no basta con un hotel de lujo o una cena exclusiva; la propuesta debe responder a un objetivo y ofrecer vivencias difíciles de replicar de forma individual.

Esta visión coincide con el Incentive Travel Index (ITI) 2025 (elaborado con 2.700 profesionales de 85 países): el 75% considera firme el valor de estos viajes, aunque su gestión es más compleja. Para 2026, el 60% prevé mantener el nivel de actividad y un 27% anticipa crecimiento.

“Cuando el objetivo de la empresa y la emoción de la persona se encuentran, el viaje comienza a generar un verdadero vínculo”, Pilar Cáceres, CEO de Toogo.

Fórmula 1, GP de Sao Paulo

Diseño con propósito y gestión de riesgos

Para Pilar, el trabajo de una agencia especializada comienza escuchando: alineando lo que la empresa busca lograr con lo que la persona debe sentir. Adaptar no es solo ajustar itinerarios, sino conectar con el público objetivo (colaboradores, canales de venta o clientes) y traducir la cultura corporativa en un relato propio.

Toogo nació bajo la premisa de que organizar un viaje y diseñar una experiencia son tareas distintas. “Podemos tener el mejor hotel, pero si no logramos emocionar y sorprender, solo organizamos un viaje”, señala la ejecutiva.

Esta especialización cobra relevancia ante un entorno presionado por costos e incertidumbre. En el ITI 2025, el alza de costos e inflación (38%) e inestabilidad internacional (30%) lideran los desafíos. Al elegir destinos, la seguridad (47%) y el acceso aéreo (40%) son factores determinantes. Por ello, la tendencia prioriza grupos reducidos, tiempo libre, contacto local auténtico y un lujo redefinido por el valor de la vivencia más que por su costo.

Del ROI al ROE

El cambio alcanza también la medición. Mientras el ROI (Retorno sobre la Inversión) evalúa métricas comerciales como ventas o productividad, el ROE (Return on Experience / Retorno del Compromiso) mide el impacto en las personas: motivación, orgullo, permanencia y pertenencia.

“Ya no basta con decir que el viaje fue exitoso porque todos volvieron felices. El ROE mide lo que ocurre después”, sostiene la CEO de Toogo. El indicador clave es la recurrencia: participantes que califican año a año y cuya expectativa alimenta la fidelización interna.

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